miércoles, 9 de mayo de 2012

Decretan alerta sanitaria en las playas del norte de Perú

La muerte de centenares de pelícanos y delfines en las playas del norte de Perú ha llevado a la Dirección General de Salud (DIGESA) del país a decretar una alerta sanitaria hasta nuevo aviso.
En un comunicado explicó la DIGESA que “las localidades donde se ha presentado el evento de aves marinas y delfines muertos, deben de adoptar las acciones correspondientes del caso a fin de evitar riesgos a la salud de las personas, debiendo informar a la población sobre los riesgos a que podrían estar expuestos al concurrir a las zonas afectadas.”
Como aún se desconoce la razón exacta por la que aparecen muertos cientos de animales en sus playas, las autoridades quieren prevenir que lo que sea que está causando estos decesos pueda afectar directamente a los humanos; por lo que invita a las personas a no visitar estas localidades y reconoce que aquellos que habitan cerca de estas zonas están en peligro.
Especialistas de la Universidad Nacional de Trujillo sugieren que una de las causas probables de este fenómeno, además de la falta de alimento, es la presencia de áscaris, un parásito propio de los pelícanos, cuyo número y acción podría haberse potenciado por la baja en las defensas de estas aves, ocasionada por la deficiencia alimentiaria a la que se enfrentan.
“Lo que nos ha llamado la atención es el número excesivo de parásitos, lo cual significa un riesgo para la salud pública, porque cada hembra produce 250,000 huevos, los cuales son arrojados al litoral”, advirtió Carlos Bocanegra, del Departamento de Biología Pesquera de la UNT. Este parásito intestinal, que puede llegar a medir de 20 a 30 centímetros, genera problemas de anemia, palidez, desnutrición y –en casos extremos– la muerte.
El principal peligro que corre la gente cercana a estas zonas es el de ingerir la carne de estas aves infectadas o estar en contacto con el animal muerto, por lo que las autoridades piden al personal responsable de cada zona que recojan las aves muertas con guantes, mascarillas y otros equipos de protección personal; y para evitar posibles casos de zoonosis, los cadáveres de estos animales no deben ser botados ni enterrados sino incinerados. 


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