miércoles, 19 de septiembre de 2012

Extinción: ¿Cuántas vidas quedan en la tierra?

Aunque los mamíferos y las aves son las especies actuales mejor conocidas y un número creciente de personas está dispuestas a ceder parte de su tiempo o energía para velar por su preservación, lamentablemente en las ultimas décadas ha aumentado la cantidad de especies que se han extinguido, como lo fue la Nutria Japonesa, la última en sucumbir a esta tragedia.
Cualquier región geográfica atesora especies valiosas, porque estas son un fruto son un proceso de miles de millones de años de adaptación al medio. En la mayoría de los casos, estas especies o se encuentran extintas o bien están ya en peligro de extinción.
En América existen animales amenazados como el Baird, el Perezoso y el Huemul, la principal causa, es la deforestación y perdida de su hábitat.
Muchos animales europeos y asiáticos necesitan protección frente a la invasión de sus hábitat por causa de la agricultura como el caso del Suslik, o por la hibridación con animales domésticos, por ejemplo los Renos de los Bosques; o simplemente por su escasez, situación representada por los bisontes.
En Oceanía muchas de las especies autóctonas están en peligro por enfermedades y depredadores procedentes de otros continentes. Otro factor importante de señalar es la presión humana por su caza para el comercio de especies, se pueden citar el Koala y el Kakapo.
África, es un continente rico en especies, de las cuales un buen porcentaje día a día está en peligro, como los grandes primates que legalmente están protegidos en varios países, pero que sufren la presión humana de muy diversos modo: rinocerontes perseguidos con avaricia por el marfil;  leones, los grandes felinos africanos, cazados como trofeos para colgar sus cabezas en sus lujosas oficinas, con una frialdad indescriptible.
En los océanos y en las zonas árticas el caso de las Ballenas es paradigmático. Los peligros que acechan a esta especie,  y  no solo ésta sino que la totalidad  de la biodiversidad, provienen del ser humano. Las morsas están muy amenazadas ya que los muchos de los adultos sucumben ante las redes de pesca a la deriva.
Por su parte, los osos polares están en constante riesgo por su caza y el comercio de pieles, pero sobretodo por la devastadora perdida del ecosistema encarnada por el deshielo y la explotación petrolera. Además, las focas como sucede en Canadá, cada año mueren de a miles a raíz de las decisiones tomadas a espaldas de la protección animal por el gobierno de turno.
En resumen. Más del 90% de las especies que han existido o existen han desaparecido. Gran parte de este proceso es por culpa de la humanidad. Cambiar esta actitud depredadora y negligente, podría ayudar a generar un contexto más respetuoso y protector de los animales; hacer algo pequeño es un granito de arena, si muchos lo aportamos, la playa será muy grande.
Aportar a la conservación y protección de los animales, es una misión y obligación de todos, pero la mayoría parece no tener esta conciencia, que no necesita mucha energía, porque se basa en valores y convicciones que hacen posible su protección. Las voces unidas hacen más que una sola voz, la unión hace la fuerza y la fuerza el poder de que seamos capaces de realizar acciones que nos ayuden a cambiar o arreglar lo echado a perder, y así futuras generaciones puedan disfrutar lo poco que queda.


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